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¿De dónde salió Annie?
Annie King es la hija del famoso corredor de Nascar Andrew King. Se puede decir que el estar entre autos siempre estuvo en sus venas. Desde pequeña, siempre fue muy querida por las personas cercanas a sus padres. De hecho, querían que ella aprendiera a conducir lo más rápido posible para que pudiera ser la heredera del título que su padre ostentaba; The King.
Y la verdad es que a ella. . . ¡Desde luego que le causaba emoción! ¿Qué pensaban? ¿Que aquí era donde Annie se iba a oponer a su destino y a rebelarse con su padre? ¡¿Pero qué clase de historia cliché piensan que es ésta!?
De cualquier manera; las carreras lo eran todo para Annie. Apenas cumplió los trece años le rogó a su padre para que éste le enseñara a conducir. Tanto dio que él finalmente aceptó, con la condición de que no podía conducir realmente hasta que no tuviera 16 años y tuviera su licencia.
Y no. Annie no empezó a conducir antes de tiempo ni tuvo un trágico accidente ni nada. Dejen de predecir ideas que no son.
Su vida era feliz; conducía de vez en cuando con la supervisión de su padre sin ir muy lejos de la mansión donde vivían, iba a ver las carreras donde él participaba en primera fila. . . Era todo tan idílico. Hasta que un día, sí, ocurrió una tragedia menos predecible de lo que creen.
La mansión de los King comenzó a arder una noche, cuando padre e hija dormían. El sonido de las llamas y el de Andrew King aclamando al nombre de su hija, las paredes destrozándose. . . Son sonidos que nunca desaparecerán de la cabeza de Annie.
En ese desastre su padre perdió la vida, y ella quedó sola a sus catorce años de edad. Lamentablemente también perdió su vivienda, por lo que tuvo que abandonar la ciudad donde vivió toda su vida. No obstante, muchos compañeros de su padre se ofrecieron a quedarse con ella, pero ella rechazó todas las ofertas por una simple razón.
Necesitaba salir de América lo más pronto posible.
¿Y su talento?
Con el dinero que le quedó de su padre, viajó a Europa a empezar una nueva vida. Tristemente no fue como ella lo esperó, nadie esperaba nada de una cría de tan corta edad. Al menos nadie que trabajara en el aspecto legal. Si tenía que moverse por el bajo mundo, al menos iba a hacerlo con algo que, según ella, hacía muy bien; conducir.
Más temprano que tarde terminó uniéndose a una red de narcotraficantes como su conductora de escape. Era excelente en lo que hacía, tanto, que su nombre empezó a resonar por los distintos tipos de mafia. Se decía que las calles le pertenecían a la gran y única Queen.
Cuando debía empezar la escuela preparatoria, recibió un visita de una academia prestigiosa. Una noche, un sujeto de extraño sombrero y con un peculiar aroma a alcohol, le ofreció asistir a la Hope's Peak Academy, bajo el título de Ultimate Getaway Driver.
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